Aquí os dejo mi ultimo articulo de Opinión publicado en el Diario Ideal de Granada, en relación a la reciente restauración del patio de la Alhambra donde se ubica la Fuente de los Leones.
Espero sea de vuestro agrado.
DE TAZAS Y LEONES
Queda
poco para la que se considera mejor restauración del Patio de los Leones.
Muchos
han sido los estudios realizados, aunque unos tras otros han ido tomando “por
buenas”, descripciones románticas del concepto “jardín hispano-musulmán”, o
repitiendo estudios antiguos, desvirtualizando la realidad.
Resulta
curioso pasear por la Alhambra y escuchar relatar la cantinela aprendida,
describiendo los jardines como “metáforas del paraíso coránico”, “suave sonoridad
del agua que prescinde de surtidores para no emitir ruido, haciéndolo más
apacible y permitiendo el reflejo de la arquitectura”, “uso de fuentes para la
realización de abluciones”… En fin, un compendio
de sensualidad lleno de “simplificaciones que falsean el pasado”.
Todas
estas reflexiones son desmontadas en el libro “El jardín hispanomusulmán: Los
Jardines de al-Andalus y su herencia”, (escrito por José Tito Rojo y Manuel
Casares Porcel, figuras destacadas en este campo, pertenecientes a la UGR), el cual debiera ser leído por aquel que
pretenda “meter mano” en nuestra Alhambra.
A
diferencia de otros, basados en estudios científicos, concluyen, que “La Fuente
de los Leones tenia, desde que se tiene información cierta, dos tazas; al menos
desde el testimonio indudable del grabado de Louis Meunier de 1665.
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| FUENTE: Patronato de la Alhambra (Recursos de Investigación) |
Que
en la primera mitad del siglo XIX nadie dudaba que los nazaríes amaban los
juegos de agua violentos. Nadie considero extraño falsear la fuente añadiéndole
hacia 1835 un remate de mármol, que imitaba un pequeño surtidor, conservado en
la Alhambra. Fue más tarde, con dudoso fundamento, pensar que solo amaban aguas
tranquilas y no tenían, fuentes elevadas.
Por
consecuencia, Rafael Contreras lanzó la hipótesis, que la fuente original solo tenía
una taza y que los cristianos la habían elevado sobre columnitas, fabricado una
segunda taza que se colocó sobre la nazarí en el siglo XVII.
Apoyó
estas afirmaciones en documentación de archivo que posteriormente Gómez Moreno
y Gallego Burin demostraron erróneas.
Lamentablemente
la autoridad de Contreras pesó más que la falsedad de la documentación aportada
y aunque aparecieron documentos que demostraban que la taza superior estaba en
ese sitio antes de la fecha que decía Contreras y aunque nadie duda que esta
taza es de época de Muhammad V (hoy en el Jardín de los Adarves), ha continuado
dominando la teoría de la fuente baja con una sola taza, apoyada en hipótesis
poco sólidas, sin que se haya aportado un testimonio documental incuestionable”.
| Taza que a juicio de muchos debiera estar en la Fuente de los Leones |
Como
consecuencia, se quitó, el remate del siglo XIX. Inmediatamente después, la
taza superior y unos veinte años más tarde las columnas que la elevaban sobre
los leones. Un proceso paulatino de disminución de altura consiguiendo que la
fuente se adaptara a la teoría dominante.
Era
más fácil cambiar la realidad, que dudar de la teoría. Aunque para cambiarla
hubiera que cortar el cilindro central que apoyaba en alto la fuente, para
hacerlo más bajo”.
En
fin, aún hoy se mantienen estas ideas sin solido fundamento.
Caso
aparte, la actual restauración del patio, cuenta con los naranjos que cita
Antoin de Lalaing en 1502, aunque en vez de cuatro, él citaba 6 en sus
manuscritos. Además, se han colocado a modo de seto, ya que claro, la fuente
debe salir bien en la foto desde cualquier punto, negando así, como dice Lalaing
“seis naranjos que preservan a las gentes del calor del sol, bajo los cuales
hace siempre fresco”.
Pero
lo absurdo del todo, el canutillo de acero inoxidable que se les ha colocado a
los leones en la boca...
En
fin, la polémica no termina aun, y parafraseando de nuevo a los autores
mencionados:
“La
piedra es menos dura que las hipótesis. La piedra es menos dura que las
cabezas”.



