Hoy en día cuando
alguna autoridad habla de cortar un árbol por algún motivo, la sociedad se echa
las manos a la cabeza, claman al cielo, y algunos hasta se encadenan a el. Y es que con la escusa del Ecologismo mucha gente suelen defender causas sin conocimiento exhaustivo y sin pensar en el arbol o planta.
Son estas
mismas personas, las que cuando friegan el portal de su casa o su negocio echan
el agua (con sus respectivos productos químicos) al alcorque, las que a la hora
de aparcar si le dan al árbol solo miran su coche, las que cuando llega el
otoño piden que se “talen” los árboles de su pueblo o el que está a la puerta de su negocio y si no lo hacen, ya están
criticando a su respectivo ayuntamiento.
Y digo talar, porque eso es lo que se ve por
muchos lugares, labores de leñadores mas que de jardineros, pues la verdadera poda es la que clarea al árbol y no se nota.
Los árboles, si
están colocados en su sitio, osea, en el lugar adecuado a su dimensión para que
no moleste, no deberían podarse nunca, ya que la mala poda, hace que le entren
los parásitos y hongos a cualquier árbol, ¿En la
naturaleza los árboles se podan?
Ese viene siendo
uno de los grandes problemas, que muchos de los que han puesto los árboles en
las ciudades, no sabían lo que estaban poniendo, ni la altura y copa que podían
alcanzar, y claro, estos crecen de manera bastante peligrosa y no natural.
Muchos crecen torcidos buscando el sol. Esta claro que no están situados en el lugar correcto. Hay que saber que árbol se planta y en que lugar se hace.
No se puede plantar un árbol que puede llegar a los 10 metros en una acera de escasos dos metros...
Muchos crecen torcidos buscando el sol. Esta claro que no están situados en el lugar correcto. Hay que saber que árbol se planta y en que lugar se hace.
No se puede plantar un árbol que puede llegar a los 10 metros en una acera de escasos dos metros...
La gente no se
fijan si los árboles esta enfermos por pudriciones o parásitos (En Granada muchísimos),
si están mal podados o si el sitio donde se plantó es el adecuado para el
natural desarrollo del mismo.
El caso mas extremo
en Granada, la Plaza
de la Trinidad.
![]() |
Arboles muy enfermos en Plaza de la Trinidad |
¿A quien se le
ocurrió en su día plantar tal cantidad de Plátanos de sombra (Platanus × hispanica) a tan escasos
metros los unos de los otros? En cualquier manual, se indica que deben
colocarse a alrededor de 15
metros y aquí están a 4 o 5 o incluso menos!!!! ¿Nadie se da cuenta que
la gran mayoría están muy muy enfermos, mal desarrollados, y para colmo de los colmos, agrupan tal
cantidad de estorninos, que pasear por la plaza da asco, tanto por las
defecaciones como por el olor y sonido?.
Señores, cuando hay
tal cantidad de problemas soy de las que aboga por “cortar por lo sano" (y
nunca mejor dicho).
Quizá pueda se mejor tanto para el árbol como para nosotros, trasplantarlo a otro lugar donde se pueda desarrollar y en el suyo, buscar otro adecuado para su localización que no de problemas ni para nosotros ni para su óptimo crecimiento y desarrollo.
Arq Saul
Primeramente, sin ser lo más importante y sin ánimo de ofender, decir que hay una gran cantidad de faltas de ortografía en su escrito. Y se lo comento porque he leído su biografía y me parece que una persona tan activa y que participa en proyectos de cierta entidad debe cuidar también este aspecto.
ResponderEliminarPor otro lado es cierto que en nuestra ciudad tenemos un gran número de árboles que se deberían cortar y que debido a la cobardía e ignorancia de nuestros dirigentes que no están dispuestos a asumir el coste político que implicaría el cortarlos, tenemos que arrastrar hasta los siglos de los siglos o bien esperar a que ellos mismos vayan cayendo. Eso sí, cuando en su caída arrastran a un peatón se encienden todas las alarmas y, en otro alarde de ignorancia y cobardía, se les da una poda salvaje. En ese error caen una y otra vez sin solucionar el problema. Como decía un conocido científico y filosofo del siglo pasado: "Lo más absurdo es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes".
Un saludo
Muy buenas, estoy de acuerdo con usted en todo.
EliminarRespecto a lo de las faltas, se que tengo, y no me preocupa ya que escribo como hablo, que es la primera regla de la lengua castellana.
Aparte de ello le pido que me las indique si es tan amable pues he encontrado solo varios acentos mal puestos y una falta en la palabra "exhausta"...
Hace tiempo tambien que me siento como aquel personaje del "nombre de la rosa" que mezcla varios idiomas al hablar... quizá sea esa tambien la parte de culpa... no lo se..
Otros dicen que al ser zurdo y no ver lo que escribo...
De todos modos seria un fallo del sistema que alguien termine ciertos estudios con faltas de ortografia...
pero para terminar le digo: Escribo con el corazón y el corazon no entiende de Reglas...
Buenos días. Soy el mismo anómimo que ha escrito hace un rato. En el caso que cita usted de la Plaza Trinidad estoy parcialmente de acuerdo. Los plátanos se pueden plantar a esa distancia uno de otro si realmente es lo que se pretende y se va a dar forma a lo largo de los años. En muchas ciudades hay magníficos bulevares con árboles plantados a menos de la distancia que los manuales aconsejan plantar. Lo que pasa es que a esa masa se les han realizado las intervenciones que se le tenían que realizar y CUANDO se las tenían que realizar. Si a los plátanos de la Plaza Trinidad se les hubiera dado una poda de formación a lo largo de sus años jóvenes ahora tendríamos magníficos ejemplares, sin pudriciones consecuencia de las podas a destiempo, que darían cobijo a más estorninos si cabe. Pero bueno, ese es otro problema.
ResponderEliminarUn saludo
Totalente de acuerdo.
EliminarAunque no soy partidario de ese tipo de intervenciones, entiendo que a muchas personas le gusten tratamientos de jardineria como usted mismo indica.
En el mismisimo Burgos, Paseo del Espolón, encontramos Platanos a los que han ido enlazando sus ramas unas con otras.
Para mi gusto es anti-natura, pero es mi gusto y entiendo que otros lo puedan ver bello.
Pero claro, esto implica un cuidado minucioso, que nunca se le dió a los arboles de la trinidad, que los dejaron crecer "a su aire", una gran cantidad, sin cuidado ninguno.