miércoles, 21 de diciembre de 2011

EL OTRO DIAMANTE GRANADINO

Aqui os dejo mi ultimo articulillo de Opinion publicado en el diario Ideal de Granada. (21/12/2011):


EL OTRO DIAMANTE GRANADINO


No hay en Granada ninguna persona que reniegue de su Vega. Todo el mundo tiene una imagen idílica de ella, pero suele quedarse en ello.
Si hiciéramos una encuesta de cuanta gente la conoce bien, disfruta de ella o incluso vive de ella, el número resultaría escasísimo. Y es que nos limitamos a verla desde el coche mientras entramos o salimos de la ciudad, y el que tiene más suerte desde el balcón de su casa.

La Vega, no la vivimos, eso está claro. Y quizá parte de culpa de ello la tenga la circunvalación. (algunos técnicos abogaban por enterrarla en su realización)
Recuerdo cuando de niño cruzábamos Cañaveral para jugar en ella. Hoy en día nuestra autovía resulta una barrera infranqueable tanto física como psicológica, que hace que la ciudad le dé la espalda.

Pero quizá esta “barrera” nos haya dado varias cosas buenas, y una de ellas haya sido acotar el crecimiento de Granada hacia el lado “verde”.
Este “barrera” ha funcionado en la ciudad peor no así en los pueblos circundantes, los cuales han crecido desmesuradamente olvidando su antigua vocación agraria.

¿Pero, podemos seguir así si queremos mantenerla? Todos sabemos que no, aunque nadie haga nada.

Debemos dotarla de nuevos usos para regenerarla y hacer que la ciudad vuelva otra vez su mirada a ella tras años de darle la espalda, al igual que Barcelona volvió a mirar al mar, con ciertas obras de “cirugía urbana” en la época de las Olimpiadas.

Debemos dotarla de nuevos usos para regenerarla, pero no solo hablo de la parte vegetal, sino también de la construida, ya que existe gran patrimonio agrícola e industrial en ella.

Si analizamos la parte vegetal, vemos que el tabaco, uno de los cultivos predominantes hasta hace poco, se va perdiendo desde el cierre de Cetarsa. El tabaco tuvo su época, al igual que las moreras la tuvieron en la granada islámica, por lo que la historia nos está retando a encontrar cultivos productivos, y quizá nos insta a buscar la excelencia que es lo que la gente pide.
La moda de los cultivos ecológicos está en auge, y nuestro suelo tan productivo y rico en agua lo puede dar, al contrario que algunas provincias limítrofes que hacen gala de “artificios para ello”.
Este tipo de cultivo es un “campo de abono” para la creación de empleo si se tomaran medidas, y podría regenerar en cierta medida nuestra maltrecha economía.

Pero del patrimonio construido tampoco podemos olvidarnos. Ejemplo de ello es lo que le está pasando a nuestros Secaderos de Tabaco. Este símbolo de la riqueza agrícola de antaño tan característica de la zona, se va perdiendo año tras año por la desidia y el paso del tiempo, ya que el tiempo va haciendo mella en su arquitectura simplista.
Debemos revitalizar este antiguo símbolo de la cultura agraria de alguna manera. No entiendo como instituciones como Cultura se están olvidando de ellos. Se deberían catalogar e instar a su conservación y mantenimiento para el disfrute social, dándole algún tipo de uso, al igual que con las Azucareras de Santa Fe y San Isidro.

Lo más gracioso de todo es que tenemos otro gran diamante en bruto ante nuestros ojos, y no sabemos pulirlo.

 Arq. Saul


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